miércoles, 26 de marzo de 2014



Mi primera novela  se llama DESTINO MAGICO y trata de los siguiente:
Dos historias de diferentes épocas, la primera de hace más de veinte siglos y  la segunda ubicada en nuestro tiempo, corren paralelas hasta que unos potentes amuletos druidas, desaparecidos durante siglos, las hacen coincidir. Cuatro mujeres normales y corrientes, se unen en la búsqueda de estos valiosos talismanes de oro que les permitirán, entre otras cosas, viajar al pasado y conocer el origen donde se forjaron los instrumentos de poder que las han elegido y que les volverán la vida del revés. Un camino de búsqueda que comenzará en Madrid y las llevará a Javier, Zugarramurdi, Azagra, Arellano y al castro de Santa Tecla en A Coruña. Una historia de magia, celtas, romanos y druidas, aderezada con ciertas dosis de peligro, humor, amor y aventuras.
Comienza mi andadura como escritora y, como los bebés, empiezo a caminar pasito a pasito, insegura, dando trompicones de un lado al otro.

Mi nombre completo es María Teresa Echeverría Sánchez. Nací el 19 de junio de 1958, a comienzos de un caluroso verano. Debe ser por eso que soy tan friolera, necesito el buen tiempo para sentirme a gusto. Fuí a dar con mis huesos en mi querido Madrid, en el distrito de Ciudad Lineal, en el que por cierto sigo viviendo. He tenido la suerte de tener a mi alcance dos parques que han resultado decisivos a la hora de escribir tanto mi primera novela, Destino mágico (publicada en Amazon) inspirado en algún capítulo en La Fuente del Berro, o algunos de mis relatos (Historias del Retiro) en los que se puede observar como telón de fondo el parque de El Retiro.

Mi primera profesión fue la de secretaria de dirección, puesto que abandoné para criar a mis hijos gemelos, hecho que requiere todos los poderes de Spiderman, Catwoman y un montón de héroes más para poder llevar a cabo semejante tarea sin grandes contratiempos. El mismo trabajo que realizan cada madre y padre de este mundo educando a sus hijos, ni más ni menos.

Más tarde cuando ya tuve tiempo para mí, me dediqué al Quiromasaje y al Drenaje Linfático, profesión que me reportó la oportunidad de conocer a un montón de gente. Este contacto íntimo entre terapeuta y paciente, fue muy enriquecedor y gratificante: Los enfermos salían aliviados y dejaban en mí una sensación de haberles sido útil. Este intercambio se tradujo en felicidad de la buena, esa que te ilumina y la que puedes compartir a manos llenos con todos los que te rodean, y la misma que me acompaña cada vez que escribo unas líneas.